Guste o no, el Chile contemporáneo fue marcado a fuego por las iniciativas que impulsó la exmandataria (basta pensar en sus modificaciones tributarias y educacionales, el sistema electoral, el régimen laboral y así). Si acaso había malestar, no era una mera herencia noventera.

Señor Director:
El regreso a la escena política de la expresidenta Bachelet ofrece una oportunidad privilegiada para conocer sus planteamientos sobre diversos hechos de primer orden. La nueva conmemoración del 18 de octubre de 2019 no es la excepción. Bachelet no solo gobernó la mitad de la década previa a la mayor crisis política y social desde 1990, sino que su administración configuró decisivamente diversos aspectos del país que luego estalló. Guste o no, el Chile contemporáneo fue marcado a fuego por las iniciativas que impulsó la exmandataria (basta pensar en sus modificaciones tributarias y educacionales, el sistema electoral, el régimen laboral y así). Si acaso había malestar, no era una mera herencia noventera.
Adicionalmente, el camino institucional por el que se intentó encauzar la crisis también remite al proyecto político de Bachelet, una de cuyas banderas era la nueva Constitución.
Si el expresidente Piñera se resignó a un acuerdo constitucional, no fue por iniciativa propia. El 12 de noviembre de 2019 —el día más violento después del 18-O— toda la oposición a Piñera, desde la DC al PC, firmó una declaración pública donde condicionó el diálogo con La Moneda a la aceptación de un proceso constituyente que se argüía impuesto por la “vía de los hechos” (y Bachelet, a la postre, apoyaría con entusiasmo el Apruebo en 2022). ¿Qué tiene que decir la expresidenta al respecto hoy?
La interrogante aumenta considerando que, en la hora más oscura, el expresidente Piñera buscó la colaboración de la exmandataria cuando evaluaba vías para canalizar el conflicto. En concreto, pensó en retomar el proyecto de nueva Constitución que dejó presentado Bachelet a fines de su segundo mandato. Sin embargo, ella le habría respondido “ya pasó la vieja, Presidente. La solución a esta crisis es una asamblea constitucional” (véase el libro “Piñera en Jaque”, de Gloria Faúndez y Paula Catena).
Dado que la expresidenta Bachelet parece decidida a volver al ruedo, es indispensable examinar su papel y conocer su mirada sobre el itinerario descrito.



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