Opinión
La historia es distinta

En rigor, la Convención fracasó porque perdió todo vínculo con la sociedad, y Fernando Atria no es ajeno a esa dinámica.

La historia es distinta

Señor Director:

En columna publicada ayer, Fernando Atria afirma que el proceso constituyente fue un esfuerzo por reparar la fractura entre sociedad y política; y que, “al cerrar sin éxito, nos dejó la misma crisis”.

Debe notarse el modo impersonal en que se explica la situación: el proceso se “cerró sin éxito”, como si fuera un fenómeno climático, sin relación alguna con la agencia de sus protagonistas. Sin embargo, la historia es ligeramente distinta. El mismo Atria dedicó sus mejores años a convencernos de que todos nuestros problemas se reducían a la disputa constitucional y, luego, fue un actor relevante en el fallido proceso, hasta el punto de defender explícitamente la violencia del estallido como un “hecho necesario”.

En rigor, la Convención fracasó porque perdió todo vínculo con la sociedad, y Fernando Atria no es ajeno a esa dinámica. Por lo mismo, la discusión sobre el carácter iliberal del proyecto no toca el punto central. Es obvio que el proyecto chocaba de frente con ciertas premisas liberales (¿cómo explicar la convivencia de ¡doce! sistemas jurídicos distintos, que nadie logró justificar?). Sin embargo, lo fundamental es que se trataba de un pésimo proyecto que, tal como advirtieron numerosos referentes de la Concertación, nos habría conducido a décadas de gravísima inestabilidad política y luchas intestinas por capturar al Estado.

Al insistir en su tono irónico y condescendiente, Fernando Atria nos muestra que sigue tanto o más extraviado que el 4 de septiembre de 2022. Quizás sea una buena noticia para el país.

También te puede interesar:
Flecha izquierda
Flecha izquierda