Opinión
Boric, Jara y la “autocrítica descarnada”

La inmutabilidad de las convicciones y la tesis de la unidad de las izquierdas, dificultan severamente cualquier propósito de autocrítica en el oficialismo

Boric, Jara y la “autocrítica descarnada”

"La izquierda que sólo culpa al adversario está condenada a diluirse”, afirmó el presidente Boric en su entrevista en El País. En la misma línea, la exministra Jara sostuvo en la “fiesta de los abrazos” del PC que “debemos hacer una reflexión incómoda, sincera, pero descarnada, a fin de poder seguir avanzando”. A primera vista, los dos principales líderes del oficialismo actual exhortan a la autocrítica de las izquierdas. Pero, ¿es así? ¿Hasta qué punto?

La pregunta desde luego es pertinente. Baste notar que en la misma “fiesta de los abrazos” Lautaro Carmona, presidente del PC, reivindicó de modo explícito la revolución cubana y abogó por la liberación de Maduro. Boric esgrime un juicio muy distinto acerca de Cuba y Venezuela (aunque alineado con la izquierda global respecto a la captura del dictador venezolano). No obstante, el mandatario saliente indica que sus convicciones siguen intactas y, además, insiste en su tesis política más permanente a través del tiempo: trabajar “por la conformación de una alianza amplia entre la izquierda, la centroizquierda y el centro”. 

Ambas cosas, la inmutabilidad de las convicciones y la tesis de la unidad de las izquierdas, dificultan severamente cualquier propósito de autocrítica en el oficialismo. Para comprender por qué, conviene recordar que ese mundo político ya realizó, varias décadas atrás, un ejercicio de esa índole de la mano de la renovación socialista. A partir de la motivación que significó la temprana reflexión de intelectuales como Moulian y Garretón, y del esfuerzo desplegado por una serie de dirigentes que pronto protagonizarían los mejores años de la Concertación, las conclusiones de la renovación fueron opuestas a las de Boric.

Por ejemplo, tal como recuerdan Andrea Insunza y Javier Ortega en su reciente y aplaudida obra “Enrique Correa: una biografía sobre el poder” (UDP, 2025), ya en 1979 José Miguel Insulza señalaba en la revista “Resistencia chilena” que “nuestra derrota fue primero política que militar” (el problema no eran las fake news ni ir “más rápido que tu pueblo”), añadiendo que la Unidad Popular había padecido una “actitud prácticamente vergonzante ante la democracia”. Ese tipo de reflexiones sin duda llevaron a modificar convicciones, así como a separar aguas con los partidarios de “todas las formas de lucha”.

Más allá de las apariencias, hoy no existe nada de ese calado ni en Boric ni en Jara —ni en casi ningún referente oficialista—, pese a las enormes e históricas derrotas del Apruebo en 2022 y de Jara el mes pasado; y pese a todo lo ocurrido después del 18-O (el prontuario entre ese hito y los indultos de diciembre de 2022 no cabe en esta página). Entonces, ¿hasta dónde llega, en los hechos, la autocrítica?

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