Los problemas políticos rara vez se circunscriben al país donde surgen y la actual crisis venezolana es un claro ejemplo de ello. Sus repercusiones continentales han sido, desde hace varios años, bastante elocuentes. A pesar de los graves y enormes efectos negativos que el régimen chavista ha tenido para sus vecinos más o menos próximos, a la hora de escribirse esta revista no se avizora un fin cercano de los graves problemas que vive aquel país.
Esperamos que una reflexión más detenida sobre la crisis venezolana tal como la que aquí proponemos —acompañada, como siempre, por artículos y entrevistas que en la sección miscelánea abordan otros temas relacionados a las artes y las humanidades— sirva no solo para revisar con algo más de detalle uno de los episodios más dolorosos de la historia reciente de América Latina. Asimismo, también esperamos que contribuya a reafirmar nuestro compromiso con una serie de principios, como el estado de derecho y el respeto a la dignidad de la persona y sus asociaciones libres, que se violan flagrantemente todos los días en Venezuela, país que enfrenta una tragedia a la que sencillamente no podemos acostumbrarnos.