Pocos temas han gozado de tanto protagonismo en las últimas dos décadas como la educación, en sus distintos niveles. Con la llamada “revolución pingüina” de 2006 comenzaron a instalarse una serie de debates y propuestas que resurgirían con renovada fuerza a partir de las movilizaciones de 2011 y bajo el gobierno de la Nueva Mayoría, para luego alcanzar inédita radicalidad en la propuesta constitucional rechazada el 4 de septiembre de 2022. La derrota de la fallida Convención modificó a primera vista la orientación del debate político en este y otros ámbitos, aunque a la fecha el país sigue careciendo de algo así como un proyecto o estrategia nacional de educación medianamente compartidos.
Se trata de un escenario sumamente complejo que pone sobre la mesa no solo las distintas dimensiones de la cuestión educacional, sino también el derrotero que ha seguido el país desde el segundo gobierno de la expresidenta Bachelet y la frustración acumulada de la ciudadanía con el sistema político. De ahí que este número de Punto y coma dedique su sección central a la crisis de la educación escolar considerando sus aristas específicas, pero también ese contexto más amplio. Todo ello bajo la convicción de que urge rectificar aspectos esenciales del camino recorrido en los últimos años, aunque sin abrazar aventuras refundacionales de ninguna especie. Ya sabemos dónde terminan esos cantos de sirena.
En las páginas que siguen el lector encontrará artículos, entrevistas y reseñas que buscan iluminar las dificultades y desafíos previamente señalados.